lunes, 11 de mayo de 2009

Ecología para los mas pequeños

La ecología en el aula de Educación Infantil: el ''papel'' del aula




Este artículo ha sido enviado para su publicación en Profes.net por:

TERESA GÓMEZ OCAÑA / Profesora de Educación Infantil
Colegio Santa Marta (Granada).


La introducción de los primeros conceptos de respeto medioambiental resulta fundamental en el aula de Educación Infantil.

Dentro de la escuela también se puede y se debe ser ecológico. Las actividades de los alumnos y alumnas se pueden enfocar al respeto del medio ambiente y al cuidado de la naturaleza, conociéndolos para aprender a respetarlos y a quererlos como parte de nuestra propia vida. Somos parte de esa naturaleza y lo que hagamos con ella repercute en nuestra vida.

Si en el aula aprendemos, por ejemplo, a separar el papel que ya no sirve de la demás basura, estamos creando un hábito en el niño o la niña que se puede extrapolar a la vida cotidiana en la casa y en la calle.

Para que esto ocurra es necesario que este hábito que van asimilando en el aula se siga desarrollando en el hogar, con toda la familia, con unos padres conscientes de la necesidad de reciclar el papel y de todos sus porqués.

“Esponjas” ecológicas

Los niños y las niñas en la edad escolar (sobre todo en la etapa de Educación Infantil) son como una esponja y absorben tanto lo bueno como lo no tan bueno. Si comprendemos esto y queremos que nuestros niños y niñas absorban lo mejor, depende de nuestros “gestos” ante ellos, más que de nuestras palabras.

Ellos y ellas nos escuchan, pero sobre todo nos imitan. Si, por ejemplo, nosotros les decimos a gritos que no griten; que se laven las manos antes de comer y no lo ven en nosotros... servirá de muy poco.

Nuestro “gesto” diario, nuestra actitud diaria ante la vida se verá reflejada en nuestros niños y niñas. Por eso si les hablamos con cariño, con tranquilidad, si les escuchamos, si nos ven felices, si tratamos a los demás con comprensión y generosidad, si compartimos con ellos nuestro tiempo, si cuidamos de nuestro medio ambiente... estaremos creándoles unas pautas a seguir ya que nosotros somos su punto de referencia.

Todo lo que hagamos ante sus ojos es importante tanto para crear un buen o mal hábito como para desconcertarles, y este es un ejemplo.

Salvar árboles

Manolito salía de clase con toda la ilusión del mundo en su corazón y una gran responsabilidad sobre sus espaldas. Era el responsable de clase durante una semana, algo que le gusta y que siempre desea ser. Salía de clase con la bolsa cogida con fuerza, llena de papel para reciclar. Tenía que llevarla al contenedor azul.

Ese día él iba a salvar un árbol, como se había dicho en clase, hoy era el héroe. Todos sus compañeros esperaban serlo lo más pronto posible.

Bajó el escalón de la puerta del colegio y, a lo lejos, entre la gente, vio a su abuelo, a su querido abuelo, que como todos los días le esperaba en la esquina con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.

Hoy Manolito tenía una gran noticia que darle, hoy los dos tenían un gran deber que cumplir, él estaba seguro que su abuelo le ayudaría. Se acerco a él y le enseñó la bolsa de papel para reciclar que habían estado recogiendo en la clase durante toda la semana, y le dijo:

–Abuelo ¿sabes una cosa?
–¿Qué? –contestó el abuelo mirándolo a los emocionados ojos.
–Soy el responsable de salvar un árbol y para eso tengo que llevar esta bolsa de papel al contenedor azul.
–¿A un contenedor azul? ¿Esa bolsa de basura...?

Y mientras el abuelo hablaba cogía la bolsa que llevaba el pequeño entre sus manos y la tiraba a la basura...

–¡Pero abuelo si ese contenedor es verde!

El niño se quedó mirando el recorrido que dibujaba la bolsa como si fuese a cámara lenta... El abuelo tiraba de él mientras decía...

–Tonterías, hoy tenemos mucha prisa.

Al día siguiente Manolito llegó a clase como todos los días.

Estaba menos hablador que de costumbre. A la hora de la asamblea, todos sus compañeros y compañeras corrían a la alfombra con la misma ilusión de siempre, deseando contar cosas que le habían sucedido.

Todos hablaron y contaron sus aventuras y desventuras del día anterior, incluso de meses anteriores... Manolito seguía callado, no levantó la mano en ningún momento para hablar.

Cuando ya era el momento de cambiar de actividad, Manolito miró a la “seño” y le dijo con cara triste:

–Yo no puedo ser el responsable.
–¿Por qué?
–Porque no pude salvar un árbol... –Manolito contó lo que le había sucedido...– pero prometo que cuando sea grande si lo haré.

Ayudarles a reciclar, ayudar a vivir

Nuestros niños y niñas están empezando a vivir, cualquier cosa que para nosotros pueda ser insignificante para ellos es lo más importante. Viven el presente y ponen todas sus energías en absorberlo y saborearlo.

No tienen en su cabecita el reservar nada para mañana, por eso todo lo que captan en su momento presente será importante para su desarrollo, así que bajo nuestra responsabilidad está darle lo mejor de nosotros en cada momento.

Dentro de ellos y de ellas se está desarrollando una vida única y preciosa, no la destrocemos, ni la llenemos de desconcierto con nuestra falta, a veces, de coherencia.

Ayudémosles a valorar lo verdaderamente importante, que en el fondo todos sabemos lo que es, aunque a veces se nos olvide.

El “gesto” de cuidar de la naturaleza que nos rodea no solo les proporciona una vida mejor, sino que seguirán haciéndolo como algo normal y natural.

Pensemos en ellos y en ellas y que lo que aprendan sobre el cuidado del medio ambiente no sea en vano.

1 comentario:

  1. Buenas tardes Teresa, yo creo que desde varios años atrás la educación que están recibiendo los más pequeños es muy importante porque como bien dices son esponjas y aprenden muy rápido. También los medios de comunicación ayudan a que todos estemos un poco más concienciados con este asunto que su importancia lo exige. El futuro depende de los más pequeños y educándoles mejoraremos todo.
    Saludos!!!

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